Nunca discuta con un tonto, los que miran pueden no notar la diferencia

domingo, 2 de noviembre de 2014

Contra Zenón
En el diario Perfil del 31/Octubre/2014, Zenón Biagosch escribe un artículo llamado  "Dilemas económicos de la despenalizacion de la droga"  que comentaré usando Comic Sans, ahora que se ha puesto de moda entre los garantistas, y copiando el texto. No quiero sacar cosas de contexto
 "El debate acerca de la despenalización de la tenencia de drogas prohibidas para consumo personal ha de ser abordado sin improvisaciones y desde una perspectiva integral. Posturas liberalizadoras fundamentadas en pseudoargumentos económicos, y creyendo que pueden poner fin a los narconegocios, no aportan a la seriedad que requiere esta discusión.
Despenalizar no es lo mismo que legalizar. Se despenaliza a las personas y se legalizan las sustancias. Legalizar una sustancia implica, en principio, despenalizar la tenencia para su uso personal, pero no por ello su desregulación. Por caso, el alcohol, el tabaco y los psicofármacos son sustancias legalizadas, pero reguladas.
En esa línea todas las experiencias de legalización, en particular del cannabis, nos demuestran que son severamente reguladas tanto en la cadena de la producción como en la comercialización, calidad, espacios para su consumo, registración de los consumidores, dosis administradas, etc.
¿Estará nuestro país en condiciones de aplicar y supervisar una regulación en tal sentido, más aún considerando que en países desarrollados las mismas son constantemente vulneradas?

Comentario: Nuestro país no está en condiciones de aplicar una regulación de consumo de Sustancias PsicoActivas (SPA en adelante), así como no está en condiciones de aplicar una regulación de prohibición o represión del consumo.
Padece nuestro estado fuertes limitaciones operativas, y adoptar políticas de cumplimiento imposible no ayuda nada.
Poner en entredicho la capacidad de controlar la venta sin mencionar la capacidad de controlar la prohibición no es muy justo.

Aspectos económicos: el mercado de las drogas presenta una situación que, del lado de la oferta, está muy alejado de las condiciones de libre competencia dada su alta concentración y falta de transparencia y, por el lado de la demanda, no existe la llamada soberanía del consumidor de tomar decisiones económicas para su propio bienestar.

Comentario: Por el lado de la oferta el mercado de las drogas es un típico mercado ilegal, donde la autoridad ha dejado de lado su capacidad regulatoria. A partir de casos de envenenamiento con Alcohol Metílico se implementaron una legislación y controles en la manufactura de bebidas alcohólicas. Este legislar en respuesta a problemas es correcto, ya que ahora no tememos quedar ciegos luego de tomarnos un Vodka. En cambio, prohibir el Malbec porque podría tener A. Metílico es inadecuado.

Por el lado de la demanda se esconde una hipótesis más peregrina: ¿De dónde saca el autor el concepto de que consumidor no es soberano? Sin duda cada consumidor conoce su deseo y no podemos asumir que otro ente en este mundo sepa más en esta materia. Es posible que adopte decisiones económicas que perjudiquen su bienestar aunque no es muy probable. Y como parte de su bienestar consiste entre otras cosas, en tomar decisiones, poder errar y hacerlo es inseparable.

Bajar barreras de entrada de nuevos oferentes al mercado podría generar mayor competencia y rebaja de costos y precios y lógicamente una fuerte suba de las cantidades demandadas derivadas del acceso a este mercado de nuevos consumidores.
Comentario: Esto sería de Perogrullo salvo que no reparemos en la petición de principios implícita: Si no hubiera prohibición aumentaría el consumo porque todos consumimos sin otro límite que el económico.
Estoy en desacuerdo con el autor y creo que el ejemplo de él mismo, con situación económica mejor que la media y no consumiendo PSA ilustra suficientemente el caso.

Se infiere entonces que el negocio de los narcotraficantes disminuiría, pero a costas de consecuencias sociales imposibles de cuantificar, en particular de la salud pública. Decimos se infiere, puesto que en este análisis no consideramos un mercado negro que tendrá más adictos y que, seguramente, abastecerá las cantidades demandadas que el mercado regulado no puede abastecer.
Entonces, ¿cuál es el sentido de aumentar –y mucho– el número de consumidores / adictos, carentes de voluntad? Si es sólo una supuesta disminución del negocio, los costos siguen siendo mayores que los beneficios. Se acaba pues el dilema económico, resultando necesario abordar el tema también desde otras perspectivas.

Comentario: El dilema económico está planteado incorrectamente:
Toda situación de mercado es muy compleja, con fuertes efectos de realimentación, sinergias y memoria. Sólo a efectos de modelizar definimos arbitrariamente los límites del negocio (externalizamos lo que deseamos que quede afuera) y asumimos beneficios de los agentes por sus preferencias reveladas.
En la situación actual de mercado prohibido la sociedad gasta recursos combatiendo la producción, distribución, comercialización  y, a veces, incluso el consumo haciendo que el mercado se encarezca favoreciendo a unos  jugadores y sacando del mercado a otros.
En una situación alternativa la sociedad gastaría recursos atendiendo al control de la cadena de comercialización, distribución y consumo, aunque cobrando por ello, y en la recuperación de adictos, probablemente en mayor cantidad que ahora. El mercado se haría más barato, favoreciendo algunos actores y dejando fuera del mercado a otros.
Para evaluar el resultado económico de la situación alternativa deberemos acordar los límites del mercado a estudiar y hacer experimentos. Cualquier afirmación alegre de causas y consecuencias en este caso es irresponsable y el autor no podría estimar un aumento de demanda dada una reducción de precio de venta, y mucho menos una evaluación del aumento de costos.  
   
Aspectos ético-morales: es obvio que el drogadependiente, al depender de una adicción, no es libre ni puede manejar su propia voluntad.
El consumo de drogas no es un ejercicio de la libertad. Pareciera entonces una utopía querer darle libertad para drogarse a quien, por principio general, depende de una adicción.
Comentario: Un alcohólico es aquel que toma más que su médico. Consumir PSA es un ejercicio de libertad, como comprar un caramelo en el kiosco o cruzar la calle. Quien las consume puede o no desarrollar una dependencia y puede o no morir de sobredosis, pero no toda compra de caramelos en el kiosco produce caries y obesidad, ni toda cruce de calle termina con el arrollamiento del peatón.  

Desde la dimensión moral drogarse es siempre ilícito por ser una renuncia injustificada e irracional a pensar, querer y obrar como persona libre. El juicio de ilicitud de la droga no es un dictamen de condena al drogado. La vía de recuperación no puede ser ni la de la culpabilidad ética ni la de la represión legal, sino impulsar sobre todo la rehabilitación.
La droga es contra la vida. El ser humano no tiene la potestad de perjudicarse a sí mismo y no puede ni debe jamás abdicar de la dignidad personal que le viene de Dios y menos aún tiene facultad de hacer pagar a otros por su elección.
Comentario: En este párrafo está el nudo del problema:
Quien es adicto a una PSA está en el mismo lugar moral que una persona obesa, adicta a la comida. En el mismo predicamento que un trabajador de tiempo completo, sea un gerente de alto rango o un novelista, adicto al trabajo y su adrenalina. Padece la misma pretendida limitación a su dignidad humana que un enamorado, adicto a las endorfinas que le provoca la persona de quien está enamorado.
El apartado, con su lógica escolástica, nos recuerda cosas como "Pues hay Dios que es todo bondad y existe el mal, es menester que haya un Malo de donde proviene este mal…" El autor está trasegando manuales de catequesis sin avisar.

Aspectos jurídico-institucionales: nuestros antecedentes legales muestran una posición alineada a los compromisos internacionales, los cuales son contrarios a la despenalización. Asimismo, existe jurisprudencia que reafirma la constitucionalidad de dichas normas sosteniendo que la incriminación de la tenencia de estupefacientes para consumo personal no se dirige a la represión del usuario, sino a reprimir el delito contra la salud pública, privilegiando el interés general de la sociedad sobre el interés particular del adicto, abarcando incluso la protección de valores morales, de la familia, de la sociedad, de la juventud y de la niñez.
Comentario: La biblioteca está dividida: Sólo a partir de la segunda mitad del siglo XX se impuso el criterio de penalizar las PSA. Hasta los treintas las PSA se vendían como cualquier otra droga farmacéutica y si bien había adictos no es que hubiera una epidemia de cocainómanos, salvo entre músicos y otros artistas que suelen ser una población con tendencia al consumo recreativo.
En los últimos años hay legislaciones en el mundo que, respecto a las PSA, aconsejan no hacer nada, otras que legislan la venta y otras que suministran PSA a los adictos.
Aceptar alegremente que los compromisos internacionales nos llevan a la no despenalización es una tontería: sería como ser abortista porque hay infinidad de países que permiten, que financian el tratamiento médico o incluso recomiendan el aborto.    

Si bien existen fallos que privilegian las acciones privadas amparadas por la Constitución, los mismos se fundamentan en que dichas acciones cumplieron con condiciones esenciales tales como la privacidad del acto, la no promoción del mismo, la no afectación a terceros, la no ofensa al orden y la moral públicos y la certeza de que la persona no forma parte de una red de comercialización. También, todos instan al Estado a tener adecuadas políticas asistenciales.
Cualquier modificación a la norma legal vigente implicaría renunciar a convenciones internacionales que hoy tienen rango constitucional. Asimismo, estaríamos privando al Estado de una herramienta esencial para poder aplicarle a un adicto una posible medida asistencial, objetivo primordial de nuestra legislación vigente. De su lectura integral se puede percibir a las claras que la intención de la misma está lejos de pretender penalizar a un adicto sino, por el contrario, dotar al Estado de herramientas que permitan aplicarle una medida curativa, educativa y de reinserción.
Comentario: El estado debería tener adecuadas políticas asistenciales. No las tiene, y gasta recursos persiguiendo los más bajos eslabones de la cadena comercializadora y capturando consumidores recreativos que superaron un arbitrario límite de posesión de x gramos.
Legalizando la producción, distribución y comercialización estaríamos como con los psicotrópicos (no hay una epidemia de consumo de Haloperidol), o como con el alcohol etílico o el tabaco.
Justamente es al revés: como estas actividades son ilegales y perseguidas no tenemos recetas archivadas que permitan hacer un seguimiento al adicto, no tenemos fabricantes registrados, por lo que desconocemos si hay aumento del consumo, o la efectividad de las políticas de desalentar el mismo. Tampoco hay  un ANMAT que legisle sobre la calidad mínima a cumplir, las concentraciones, y las condiciones de comercialización.

Aspectos sociales: un aumento generalizado del consumo traería consecuencias en diferentes niveles de la sociedad, debido a los efectos farmacológicos propios de este tipo de sustancias. Seguramente tendríamos más casos de bebés con malformaciones, muertes de fetos y recién nacidos y síndromes de abstinencia neonatal resultantes del consumo de drogas durante el embarazo.
Los niños presentarían daños en su desarrollo físico y mental, con las consecuentes alteraciones de conducta y de aprendizaje, situación que se agravaría en la adolescencia, provocando trastornos en la personalidad.
En la población adulta se profundizaría el ya vigente cuestionamiento acerca del desempeño de diversas tareas de responsabilidad bajo los efectos de drogas. Por caso, imagino que nadie querría viajar en un avión conducido por un piloto que está drogado. El riesgo a terceros es claro.
Comentario: No puedo estar más de acuerdo con el autor: hay que desalentar el consumo de PSA en embarazadas y de personas en puestos de responsabilidad, tales como el trabajo en bufetes de abogados, y regular el uso por los conductores de vehículos terrestres, aéreos o náuticos.
Claro que la prohibición de producción, distribución y comercialización de PSA no mejora ni empeora estos aspectos de salud pública o laboral.
Ahora bien, con independencia de lo expuesto, vemos esperanzados que la sociedad empieza a vislumbrar y tener conciencia de que el fenómeno de los narconegocios se erige como la principal amenaza a nuestro país. Incluso hasta importantes ámbitos del mundo empresario discuten ahora esta temática por entender que también afecta el orden económico y nuestro ambiente de negocios.
La máxima autoridad de nuestro Poder Judicial advirtió que este fenómeno ya está afectando el Estado de derecho. Esperamos que nuestra sociedad logre organizarse e impida que algún día nos termine gobernando.
Comentario: Mientras los miles de muertos eran una cosa que pasaba en Medellín o Ciudad Juárez podíamos hacernos los tontos. Ahora que tenemos cuatro kioscos de venta de PSA por manzana de Rosario ya no podemos. Es hora de darnos cuenta que hemos perjudicado la libertad individual en pos de un pretendido interés general. Hemos fallado en nuestro propósito de evitar la comercialización y ahora es el momento de recalcular las políticas públicas en la materia.     
Así como el autor trafica a San Agustín, yo también puedo traficar mi fundamentalismo favorito: La razón primera por la que legalizar la producción, distribución y comercialización de PSA es que la prohibición disminuye la libertad y bienestar de al menos una persona, sin mejorar el bienestar de nadie (salvo quizás de la policía antinarcóticas, para quienes propongo una reeducación y refuncionalización). Todos tenemos derecho a snifarnos la cabeza como nos plazca, y nadie tiene derecho a impedirlo. ¿Por qué?, se pregunta Zenón. Pues porque hemos sido hechos con libre albedrío, muchacho, y no es propio de los hombres tener un ángel volando por encima que nos evite un mal trago.

Luego podremos hacer consideraciones económicas que, como vimos, no son fáciles, consideraciones morales que exigen una mayor clarificación y acuerdo en el sistema de valores elegido y otras consideraciones jurídicas y aspectos sociales desde posiciones que no se abroguen una lectura justa del tema, excluyendo otros puntos de vista por improcedentes o malignos.

lunes, 10 de febrero de 2014

Donde se habla de los bancos, las autopartistas, los clusters de empresas y de otras muchas calamidades

Domingo 02 de febrero de 2014 | Publicado en edición impresa

Entrevista con Aldo Pignanelli: "Los políticos tienen que entender que la economía hace pagar los errores a largo plazo". El ex presidente del Banco Central cree que la crisis actual no es económica sino "de conducción y liderazgo" y que hablar de desestabilización es "la excusa del fracaso político"

Por Juan Pablo De Santis  | LA NACION

“–Los economistas se presentan en los medios como "pronosticadores" o bien "traductores" de situaciones complejas. ¿Se identifica con alguno de estos roles?

–Tengo una ventaja que no tienen otros economistas, soy peronista y conozco el razonamiento del movimiento y qué se piensa en los diferentes sectores. Mi característica es analizar la realidad económica a partir de mi experiencia política y el conocimiento científico de la economía. Además, llevo pagadas más de 1200 quincenas porque también fui industrial y sé lo que es manejar una empresa en crisis y lo que es la economía real. Trato de aprovechar mi condición de profesor universitario y bajar el lenguaje económico al común de la gente.

–¿Aprender a pagar sueldos es una ventaja para conducir la economía de un país?

–No soy tan taxativo, pero te puedo responder con una anécdota. A fines de 2002 tenía una empresa autopartista en Lanús con 120 obreros. Era una empresa familiar que tenía mi tío y mi esposa la terminó manejando. Una tarde estaba en Basilea (Suiza), donde di un discurso sobre la situación argentina, cuyos oyentes eran todos los representantes del G-20 y el FMI. Cuando terminé sonó el celular, atendí y mi mujer me dijo que tenía tomada la fábrica porque no podía pagar la quincena. Le dije que lleve autopartes a los repuesteros a Warnes, junte cheques a 90 o 120 días, y luego los descuente en una cueva para pagar a los muchachos. En ese momento era presidente del Banco Central. A veces los políticos hablan de producción, pero no se dan cuenta de lo que se sufre al tener una actividad empresarial pyme en países como la Argentina.”

La anécdota es simpática y para los que hemos estado cerca de pymes, muy verosímil. Así son las cosas en ese medio. Ahora, examinemos este árbol para tratar de entender el bosque:

- Una empresa autopartista en Lanús con 120 obreros no es un tallercito. Podemos estimar su facturación, más o menos arbitrariamente, en más de 2 millones de dólares anuales.
Si bien no sabemos la historia y trayectoria de esta empresa, sí sabemos que la industria autopartista nació principalmente con la industrialización de los sesentas y setentas justamente en el cordón industrial del que forma parte Lanús, y el hecho de que Aldo Pignanelli la herede de un tío nos sugiere que esa empresa tiene décadas de funcionamiento. No es una empresa aparecida con recientes lazos con los bancos y el sistema productivo. Más probable es que sea una vieja conocida, que sus gerentes tuteen a los gerentes del banco local, que tengan cuenta corriente en todos los proveedores del barrio, que sostengan a los periódicos y radios del barrio y cuyas altas paredes sean parte del paisaje urbano desde siempre.  
Los problemas de esta empresa no son porque se trata de un emprendimiento sin la escala o la trayectoria necesarias. Antes bien, si esta empresa tiene problemas… ¡agarrate Catalina…que vamos a galopiar!
Los clusters productivos o conglomerados de empresas se destacan por su capacidad de actuar coordinadamente ante problemas de coyuntura. El sistema productivo dentro del cual se inserta esta empresa no está funcionando bien. A los fines prácticos, es como si estuviera en el medio de la Patagonia, a cientos de km de la civilización
  
- Es inimaginable un sistema económico medianamente operativo en que los bancos no sean los proveedores de liquidez ante situaciones de emergencia. Pero no: la solución se encontró recurriendo a clientes, a los que tentaron con ofertas que degradaron la política de precios y la de flujo de stocks que hubiera habido y pidiendo favores que se terminarán pagando con una libra de carne. Como los proveedores prefirieron entregar cheques a dinero, digamos emitir moneda propia a entregar la escasa que tienen, hubo que recurrir a otro agente económico…las cuevas.
Las cuevas son bancos fuera del sistema financiero, que al margen de la ley y dentro de los agujeros de las regulaciones y los organismos de control ocupan su nicho vital. Como los prostíbulos o los desarmaderos de autos robados, nadie declara usar de sus servicios pero subsisten lindamente. Las comisiones que cobran estos agentes del sistema financiero son mucho mayores que las del sistema legalizado, de otro modo no tendrían razón económica para  existir.
O sea, la operación de “rescate” no fue barata: se perjudicó el flujo productivo futuro, se perjudicó la política de precios, se aumentó el costo financiero y haber llegado a ese punto aumentó la conflictividad futura con los obreros.
Todo esto es causado por un sistema financiero disfuncional. Y es un interesante detalle que la víctima sea quien tiene a su cargo la regulación de dicho sistema.

- La relación entre la empresa y parte de su personal no era precisamente “toyotista” (De qué just in time hablar cuando no pueden ni pagar la quincena a tiempo…) y nos recuerda a tantos episodios de piquetes, tomas y  exhortaciones del tipo “es la lucha compañeros…”.
Esto no es sorprendente: cuando una organización entra en decadencia se suelen desatar amargas peleas donde las partes se recriminan su papel en el problema, y donde cada rata trata de capturar la maderita donde escapar del barco que se hunde.
Y esto le pasaba al presidente del banco central…claramente, estos obreros no veían al director como un amigo que desde esa posición podría allanar las dificultades, si no como una rata suertuda que se había apropiado de un bote grandote para ella sola.
Todo esto es causado por un sindicato disfuncional, que no puede manejar los conflictos y que ha renunciado a transformar la realidad para sólo…aguantar luchando.

- No sabemos del sistema productivo de la empresa ya que el reporteado no habla de ello, pero podemos inferir que no formaba parte de sus preocupaciones.
Ahora, al principio de la década de los noventa y aún más luego de la gran devaluación del 2002 la producción automotriz se había transformado y las autopartistas estaban transformando sus sistemas productivos arrastradas por las terminales automotrices. Quedaron dos grupos separados de autopartistas: las que abastecían principalmente al mercado de reposición, los repuesteros, y los fabricantes de equipamiento original. Los primeros, con sistemas productivos obsoletos, y los segundos con nuevas máquinas y procesos. Ejemplos de un ganador y un perdedor a cientos de metros de distancia entre sí: Wobron y Lear.
La industrialización de los noventas y del dos mil se hizo con el sacrificio de muchas empresas a las que el estado, mientras estaba activo firmando acuerdos en el Mercosur y dando exenciones impositivas a la industria automotriz, dejó a la intemperie pese a ocupar la mayor cantidad de mano de obra. 
La emergencia y caída de organizaciones durante las transformaciones tecnológicas pasa y seguirá pasando, pero la displicencia en atender las víctimas se podría haber evitado.
Es sorprendente que una persona del riñón decisorio del estado no haya podido encauzar a su empresa dentro del rumbo de los ganadores en esa transformación.
El problema narrado por Pignanelli es un ejemplo del estado disfuncional en su política del empleo y la producción. O sea, el problema no es ni la falta ni que sobre el estado, es la inopia del mismo lo que hace daño.

- Desconocemos la relación de Pignanelli con la dirección y la gerencia de la empresa, aparte de que su mujer era directora. Pero una necesidad de caja para pagar la quincena no es un asunto de la alta dirección de una empresa. Fíjense en el hecho que desde Basilea y por teléfono pudo pergeñar un plan de salvataje. Y fue el mismo plan que se habría usado tantas veces en el pasado que ya formaba parte del manual de operaciones no escrito y efectivo en la empresa.
En cualquier sistema organizativo mínimamente sofisticado hay un gerente de producción que estuvo informando de las necesidades de efectivo para pagar proveedores y personal, un gerente financiero que estuvo procurando los fondos, un gerente de ventas que estuvo proyectando un flujo de fondos, y otros empleados trabajando para que no sea necesario ni prudente que el dueño tenga que ser llamado de urgencia luego de su conferencia en Basilea. ¿Y si no lo encontraban que hacían?
Un alto director de una empresa cuando su carrera profesional sufre una transformación como la de ser nombrado presidente del banco central, debe entregar el bastón de mando a un sucesor y dejar a los gerentes a cargo del bote dándoles a cada uno un beso en la frente.
Este episodio nos habla de una empresa disfuncional, con un sistema organizativo deshilachado y sin capacidad de llevar adelante sus negocios.

- En cualquier problema es tentador encontrar una explicación sencilla aunque sólo sea lejanamente verosímil. Y si la explicación postula la existencia de una persona a quien echarle la culpa en la cara, tanto mejor. Por eso deseo recordar que éste no es el caso y que la figura de Pignanelli en el episodio es sólo accesoria: le pudo pasar a Henry Ford, a Alfred P. Sloan o a Kiichiro Toyoda si hubieran estado a cargo de la empresa.
Todo esto no le pasa a un iletrado que es titular de un emprendimiento menor en un lugar inhóspito. En una empresa con peso y trayectoria en el centro del entramado productivo de una región con fuerte tradición obrera un profesor universitario y miembro del cuerpo de mandarines opina que así son las cosas, que así también ocurren los terremotos y tifones y que, afortunadamente, posee capacidad para montar ese potro.

Este episodio no nos deja muy optimistas sobre nuestra capacidad de administración y de la política y sobre la profundidad y alcance de las transformaciones que exigirá vivir en una comunidad mejor. 

domingo, 22 de abril de 2012

No Nukes





En el otoño de 1979 se organizaron una serie de recitales en el Madison Square Garden y uno al aire libre en el Battery Park.

Esto fue hecho por héroes del la música popular de USA como Graham Nash, Bonnie Rait y Jackson Browne, todos ellos habían tenido un gran éxito en la década pasada o antes. Algunos estaban algo viejitos, empezaban los ’80 de la música disco, y éstos ya eran parte del mar.

Se les sumaron otros próceres como James Taylor y Carly Simon, David Crosby y Stephen Stills. Hasta hizo una especie de debut en audiencias grandes “el jefe” Bruce Springsteen.

Hacía seis meses que habia ocurrido el accidente de Three Miles Island, donde un reactor nuclear había fundido  parte del núcleo por una falla del refrigerante. Este accidente fue para la industria nuclear de USA su Trafalgar: A partir de allí, nada fue como antes.

Sumándose a una causa que en ese momento era tan politicamente correcta estos muchachos lanzaron estos recitales, seguidos del lanzamiento del disco, y luego una película. Claro que hablo de LP/Cassette y película de cine, como correspondía en esos años.

El objetivo declarado era que se terminaran las centrales nucleares y el título “no nukes” jugaba con el sentido de las centrales como bombas nucleares (nukes).

Oponerse a las centrales nucleares sigue siendo redituable aún, y luego de cada accidente (Chernobil, Fukushima) vuelve a estar en boga. Pero el calentamiento global hace mirar ahora con desconfianza al entonces inofensivo carbón.

Los recitales éstos nos han dejado poco, la mayor parte está grabado mejor en otros discos o se cantó mejor en otros recitales.

Pero, a mí, me recuerda cuán falsos son los compromisos heroicos declamados y me gusta esta versión de “Los tiempos están cambiando” a paso de vencedores.


Bob Dylan

 The Times They Are A-Changin'

Come gather 'round people                  Arrímense, señores
Wherever you roam                             donde sea que estén
And admit that the waters                    Y admitan que el agua
Around you have grown                      creció alrededor
And accept it that soon                       Acepten que pronto
You'll be drenched to the bone           se mojarán hasta los huesos
If your time to you                              Si quieren tiempo ganar
Is worth savin'                                    mejor ahora
Then you better start swimmin'            empiecen a nadar
Or you'll sink like a stone                    o se hundirán como roca
For the times they are a-changin'.        Porque los tiempos están cambiando

Come writers and critics                    Vengan escritores y críticos
Who prophesize with your pen           Los que profetizan con la lapicera
And keep your eyes wide                  y mantengan los ojos abiertos
The chance won't come again            la oportunidad no volverá
And don't speak too soon                 y no hablen tan pronto
For the wheel's still in spin                 que la ruleta aún está girando
And there's no tellin' who                  nadie sabe quién
That it's namin'                                  será llamado al final
For the loser now                             que el perdedor de hoy
Will be later to win                           puede ser que gane mañana
For the times they are a-changin'.     Porque los tiempos están cambiando

Come senators, congressmen           Vengan senadores y congresistas
Please heed the call                          por favor atiendan el llamado
Don't stand in the doorway               No se queden en la entrada
Don't block up the hall                      no bloqueen el pasillo
For he that gets hurt                         Que será herido ese que
Will be he who has stalled                se quede parado allí
There's a battle outside                    Hay una batalla afuera
And it is ragin'                                 y está rugiendo
It'll soon shake your windows          pronto sacudirá sus ventanas
And rattle your walls                       Y temblarán las paredes
For the times they are a-changin'.    Porque los tiempos están cambiando

Come mothers and fathers              Vengan, madres y padres
Throughout the land                        de todo el pais
And don't criticize                           y no critiquen
What you can't understand              lo que no entienden más
Your sons and your daughters         Sus hijos e hijas
Are beyond your command             están fuera de su control
Your old road is                              su antiguo camino
Rapidly agin'                                   envejece rápidamente
Please get out of the new one          salgan del sendero nuevo
If you can't lend your hand              si no pueden dar una mano
For the times they are a-changin'.    Porque los tiempos están cambiando
  
The line it is drawn                          La raya se ha trazado
The curse it is cast                          la maldición se ha echado
The slow one now                          lo que es lento ahora
Will later be fast                             sera rápido mañana
As the present now                        como el presente de ahora
Will later be past                            será luego el pasado
The order is                                   el orden se va
Rapidly fadin'                                 esfumando bien rápido
And the first one now                     y el que ahora es primero
Will later be last                             será luego el del final
For the times they are a-changin'.   Porque los tiempos están cambiando

lunes, 21 de febrero de 2011

Hay que matar al cocinero

Terminábamos de almorzar con HA, luego de una visita a clientes, cuando dijo con aire resignado, - Hay que matar al cocinero.

Sorprendido, lo miré levantando las cejas por arriba de unos imaginarios lentes de lectura y me explicó:

- Viste que la comida la trajeron rápido.
- Es cierto, ni nos acabamos los pancitos que ya estaba el plato servido.
- El postre ya tardó más.
- Hubo que llamarlo un par de veces para que levante el pedido, y luego se tardó lo suyo. – Asentí
- Ahora que estamos esperando la cuenta se tarda aun más. El mozo no nos está atendiendo a vos y a mí, está atendiendo al cocinero.
- Ah.
- Cuando pasa el pedido a la cocina, se pone a mirar el posa platos, y ni bien están los platos listos, tiene que entregarlos rápido, si no el cocinero lo reta…
- Para que nos atiendan rápido tenemos que matar al cocinero. – Concluyó.
- Nunca lo había visto así, - dije
- Pero es lo que vos y yo hacemos todo el tiempo…
- Vos y yo? Si somos vendedores…
- Son las 3 de la tarde y hasta la hora de salida podés hacer una de dos: llamar a algunos clientes, o hacer el informe sobre las ventas del cuatrimestre pasado que tu jefe te pidió urgente. ¿Qué hacés?
- Y, no sé…
- ¡El infome a tu jefe!, ¿o comés vidrio? Para poder atender a tu cliente, él debería matar a tu jefe.

En un post reciente, Miroslav Panciutti se preguntaba si era posible que un empleado público con estabilidad en su puesto atendiera con calidad a una persona que va a hacer un trámite.

Creo que la diferencia no pasa por la estabilidad del puesto. En USA hace muchos años era costumbre que el nuevo gobierno echara a todo el personal no amigo, o sea, que no había estabilidad. La atención de los burócratas no era famosa por su presteza y probidad. Antes bien, se hablaba de los empleados públicos como saqueadores del botín.

Pasa por cuan cercano es a la paga, real o simbólica, la atención al “cliente”. Si se lograra establecer una medida de desempeño, y que la paga, o los ascensos, o la foto de empleado del mes dependiera de ese desempeño, les aseguro que se mejoraría notablemente.

Pero es que, en realidad, la burocracia se imagina a sí misma como guardiana de algun ideal: está allí para asegurar que los derechos de propiedad no sean conculcados…,Para que la población reciba las vacunas que manda la ley …, Para que sólo las personas que cumplen los requisitos cobren su pensión…

Si le pagaran por escritura bien hecha que entrega, si le pagaran por vacuna administrada, si le dieran un bono de cada pensión otorgada, ya veríamos pasar a estos bravos servidores como exhalación a cumplir su cometido.

Como tantos otras casos, las apelaciones a la moralidad, o al sentido del deber, o incluso a la fibra patriótica sólo son una pobre excusa.

Pantallas que pretenden tapar que el problema está en los incentivos mal alineados con el interés público, cuando no en incentivos alienados con objetivos diferentes a los del público que se debe servir.

Me voy a tomar el café con leche y mediaslunas y vuelvo.
  

martes, 15 de febrero de 2011

¿Quién les dio el derecho?

Los documentos de identidad son un medio de registrar a la población. La correcta identificación promueve la aplicación de políticas específicas a cada persona.

Hasta allí , todo obvio.

¿Puede un documento de identidad tener duración?  Inicialmente, toda vez que no haya cambio en el sujeto, no debería.

Por ejemplo, si un ciudadano recibe un documento cuando nace, es razonable que la foto sea actualizada a lo largo de los años en que los cambios son importantes. Una vez que es más o menos adulto, este requerimiento cesa.

¿Porqué tienen, entonces, fecha de cese de validez, exigiendo su renovación el nuevo DNI, la cédula, el pasaporte?

La unica explicación que encuentro es que la renovación brinda la posibilidad de controlar a los ciudadanos en el acto de renovarlo. Explicación muy traida de los pelos, ya que los viven ilegalmente no hacen renovaciones de documentos. 


Pero ilustra cómo por la ineficacia de los organismos de control, pasamos a ser todos casi culpables, hasta que les demos la oportunidad de que verifiquen que no lo somos.

¿Y en qué nos afecta? De múltiples maneras: una persona cercana hace poco no pudo salir del país hacia Chile, porque solamente había llevado una cédula de la policía federal vencida.
Les recuerdo que con Chile existe la posibilidad de usar la cédula de la policía federal. En este caso el daño fue solamente una pelea del matrimonio, y que debieron cambiar el destino de las vacaciones de manera algo inesperada. Podemos imaginarnos mayores daños, resultado de peores circunstancias.


Las personas que trabajan afuera hacen renovaciones de pasaporte cada cinco años. Aún si no hubiera lucro cesante por trabajos que no puedan ser atendidos por este motivo, y otros mayores costos habituales en estos menesteres, el trámite lleva una mañana y esperar treinta y cinco días ¡hábiles! (dos meses, bah).

En definitiva, la explicación que queda es que los organismos encargados de la emisión de documentos se aseguran un flujo permanente de trabajo ad infinitum, aún si ningún argentinito decidiera salir de la panza de su mamá en este bendito suelo. 

viernes, 21 de enero de 2011

Un partido para el cambio

Los partidos tradicionales tienen pocos incentivos en solucionar problemas de organización.

La gestión de la cosa pública es notoriamente ineficaz y es ejecutada por personajes que, en los casos mejores, son voluntariosos y en otros sencillamente medran del lío cobrando peajes y canonjías.

Unos ejemplos elegidos al azar: El manejo de organismos de estadística, de sistemas de registro de personas, el de uso de recursos naturales, tales como riego o uso del suelo. La emisión de permisos de construcción, el control de trabajadores, el registro de obras con fines impositivos, el control del medio ambiente, etc..

Todos estos temas tienen en común que su ejecución requiere de conocimientos de difícil obtención. Que su ejecución defectuosa no produce un beneficio concreto a ningún grupo.

Excluimos a algunas personas que, estratégicamente ubicados en sitios de control, administran firmas, excepciones y aceitan el funcionamiento obteniendo beneficios personales.

También tienen en común que fácilmente tienden a ser hiperreguladas y barrocamente ornamentadas en sus reglamentaciones.

Hay un reglamento que exige que el titular de una pensión presente cada mes el recibo del mes pasado, para demostrar su supervivencia. O sea que, para evitar que un porcentaje ínfimo de tramposos sigan cobrando la pensión de un muertito, le joden a la vida a todos los demás que andan exigiendo sus ya frágiles neuronas guardando un papelito cuya copia está en la pantalla del empleado que paga.

Hay un reglamento que permite a la AFIP investigar la documentación de las empresas de los últimos diez años. Las empresas de guarda de documentación, chochas.

Hay otro que impone controles de documentación crecientemente laboriosos para registrar vehículos. Actualmente la AFIP impone que los vendedores estén registrados (CUIL/CUIT), que hayan completado el formulario 381y que hayan pagado el impuesto docente. El municipio que no tenga multas impagas y rentas de la provincia que no deba patentes. Todos estos son fines nobles, pero esos organismos deberían tomar recaudos y ejercer controles sin transferir su obligación de control a dos particulares que deciden hacer una operación de compra venta.

Cuando la gente vota por consignas de eficiencia, se está refiriendo a que se disminuyan las ejecuciones pobres de actos de gobierno. Sin embargo, por algún raro motivo, los elegidos para esa causa tienden a imaginar que lo que busca la gente es orden. Este pedido es levantado por políticos conservadores y , a veces, autoritarios sin especiales dotes o preparación en temas organizativos. Como es esperable, corrientemente no logran el objetivo.

O sea, no podemos asumir que la derecha conservadora se encarga de estas cosas, ni aceptar que nosotros no podemos porque no somos de ese colectivo.

No hay preferencia política que valga demasiado: una ley mal diseñada o implementada perjudica a todos, y no favorece a nadie. O, mejor, a los pocos que favorece no podrían declarar en voz alta que son favorecidos, porque su beneficio es saber lo que casi nadie entiende o sabe.

Muchas personas tienen ganas, experiencia y tiempo para hacer cosas para el bien de todos. Sin embargo, no tienen vocación ni capacidad para ingresar a un partido político, ni iniciar una carrera como legislador para, finalmente, lograr hacer un par de leyes en las que están interesados.

No hay lugar para los incumbentes no interesados en el ejercicio del poder. Para esos aficionados a la cosa pública puede haber un espacio. Uno que capitalice lo mejor que pueden dar de sí.

Esto no es novedoso.

¿A usted le gusta Ginés González García? A mí me parece sobresaliente. Si bien no le conozco tanto el pedigree y es una figura algo polémica, los hechos estilizados cuentan que fue el heredero de un grupo de de sanitaristas quienes, bajo la invocación de su santo patrono Ramón Carrillo, empezaron a estudiar y a operar sobre el sistema de salud. Podemos incluir en esos grupos a Floreal Ferrara, impulsor del plan de salud primaria ATAMDOS en esa corriente, y otros muchos que transformaron el sistema de salud.
Es un resultado del trabajo de González García que tengamos medicamentos  genéricos.

En un repaso rápido de otras circunstancias me acuerdo de Huergo y Madero, que resultó en la construcción de los dos puertos de Buenos Aires. O un puerto y un barrio, dicen los deslenguados.

Y Mosconi con el petróleo. Y Savio con el acero. Ambos fueron acompañados por camaradas de armas y un grupo nutrido de locos como ellos que les permitieron hacer cosas que no figuraban en el manual de las posibilidades de casi nadie.

Entonces: ¿Desean cambiar la sociedad en la que viven? Olvídense de los partidos políticos. No están allí para hacer proyectos, las cosas que se cambian suelen hacerse a pesar del que manda, y casi todo les sale mal, menos administrar conflictos.

Ármense un think tank y llévense puesto a todo lo demás. El anglicismo es algo inadecuado: quizás usina de ideas, o grupo de acción. ¡O comando de Organización!

En suma, una organización que lleve adelante unas ideas, recolecte aliados entre las fuerzas vivas, provea de administradores cuando tal idea se aplique y le dé estropada a la acción.

Asociados a temas específicos: economía, educación, salud pública, etc., han sido históricamente de donde salen las ideas que transforman la sociedad. Para aumentar su efecto, puede ser interesante que las usinas de pensamiento que articulen sus objetivos y compartan recursos.

Otro antecedente son los grupos ambientalistas. Con infinidad de matices y formas tienen en común, sin embargo, que buscan cumplir sus objetivos  recurriendo a ayuda que obtienen de los medios de comunicación, de los partidos políticos, o de empresas. No necesariamente trabajan en conjunto, pero tienen una agenda en común y eso les da masa crítica que aumenta su capacidad de impacto.

Y, como dice un amigo, tengan ventilador (have fun).

martes, 9 de noviembre de 2010

Qué trabajos nos manda el Señor

En un estudio privado publicado por Ámbito Financiero se indica que en un muestreo de 3100 casos entre empleados el 82% está disconforme con su trabajo.

El 82 por ciento de los argentinos no es feliz con el empleo que tiene y la insatisfacción viene aumentando en forma paulatina en los últimos años.
Así surge de un sondeo realizado por Trabajando.com a 3.100 personas de entre 20 y 45 años, según el cual sólo al 18 por ciento de los encuestados le gusta su trabajo, algunos porque querían desempeñarse en eso, y otros simplemente porque les encanta lo que hacen.

Hace algunos años me asombró que los colegas alemanes de la empresa en la que trabajaba no consideraban que sus jefes fueran unos incompetentes o directamente malas personas. 

Les parecía bien que fueran sus jefes, ya que tenían méritos y hacían bien su trabajo.

El sentimiento unánime que encuentro en Argentina es que los jefes se merecen un motín, o que los echen.

El estudio que menciono parece confirmar esa sensación.

Es mi opinión que la validez estadística de un estudio del que sabemos tan poco es dudosa. 

Por ejemplo, nada sabemos de las intenciones del que pagó el estudio (¿deseaban convencer a sus clientes de la importancia del asesoramiento experto que ellos brindan?) ni del universo encuestado (qué empleos, en cuál tipo de empresas, que se dedican a tal actividad). Así que propongo tomarlo como una señal a estudiar.

Si las conclusiones a las que arriba fueran efectivamente el sentimiento de esa gente podría ser el caso de que estemos en problemas serios.

Serio porque ilustra la gran brecha entre los resultados que la sociedad obtiene y las expectativas que los agentes tienen. Todos (82%) hacemos en nuestro trabajo un esfuerzo desproporcionado con la paga, material o simbólica, que obtenemos.

Esto es ineficiente, ya que todos estamos haciendo cosas que no nos gustan, posiblemente desanimados y seguramente sin compromiso con los resultados.

Y es ineficaz, porque los resultados son peores que los que tendríamos  si hiciéramos aquellas cosas que haríamos aun si no nos pagaran para hacerlo.

Y es serio porque no parece ser un tema dentro de  la agenda pública. Y creo que debería ser parte de la misma. Consideremos que pasamos en nuestro trabajo más que un tercio del día, por lo que estar disconforme con nuestro trabajo es estar disconforme con una parte importante de nuestra vida. Y eso es la materia de la política, la vida de todos nosotros.

Es tentador y equivocado asumir rápidamente que esto pasa porque somos pobres, o desorganizados, o porque hemos sido ocupados por una casta de jefes malévolos.

En principio, no sabríamos que pasa.  

Pero como no está siendo discutido, tampoco sabemos si, en realidad, no significa nada. Todas las personas todo el tiempo desean hacer otra cosa que la que hacen. Que así es la angustia del deseo.

A mí me parece que esto debería ser estudiado con herramientas de la economía del comportamiento (Behavioral economics). Quizás ya fue estudiado, y algún lector amable nos ilustre con un par de referencias pertinentes.

Tengo la impresión que gran parte de la falta se satisfacción en el trabajo obedece a mal diseño de los puestos de trabajo, a cumplir determinados ritos que no añaden valor, a esperar que la satisfacción en el trabajo sea un subproducto de tener empleo.

Y que sería muy efectiva, en términos de la felicidad del pueblo, la eliminación de esas zancadillas, de esas trabas menores, y el diseño consciente de puestos de trabajos satisfactorios.